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jueves, 11 de abril de 2013

LA CAÍDA DE DUNDEE. (XII). DESDE EL OTRO LADO DE LA CARRETERA.


El seis de Febrero de este año recibí la primera edición de mi novela (¡Ya están aquí!) y a comienzos de este mes de Abril, se puede decir que los 107 ejemplares que la conformaban ya son historia, bueno uno me lo he quedado yo, ya sabéis cosas de la nostalgia. Algunos pensareis ¡qué éxito!, ¿no? Maticemos.
Es cierto que se han vendido todos los libros menos algunos, pero también lo es que debido a la creación de los dos traileres (Lo que el Teaser encierra. Anclando palabras (1). Anclando palabras (2)) y a la creación de la portada, contraportada y logo de la serie (de las cuales tenéis varios ejemplos en el dibujo de arriba), dibujados magistralmente por Jesús Alonso Iglesias, me han hecho invertir un poco más de capital, llevándome a no ganar absolutamente nada, todavía. Entonces, quizás tendríamos que replantearnos qué es el éxito para cada uno. Algunos pensaréis que si uno invierte en algo, lo que sea, y no logra superar la cifra invertida, puede ser un fracaso. Cierto. Los más pesimistas incluso, pensaran que si se iguala el número de capital invertido, es decir que si no ganas ni pierdes nada, también es considerado una ruina. Bueno, seguramente que La Caída de Dundee no vaya con ellos, y si alguno de ellos la ha comprado, descubrirán que tal vez no sea una lectura para sus mustias mentes. Yo me encuentro al otro lado de la carretera. Aquel que no se ve a primera vista pero que si te concentras, lo puedes empezar a otear, sobre todo si vas acompañado de una dosis de paciencia, atención y curiosidad. No es el típico lugar soleado, de vez en cuando llueve pero siempre es bueno pensar que acampará pronto. En ése otro lado el éxito se mide por otro barómetro, y a esperas de una segunda edición cargada de más ejemplares y por lo tanto de mayor inversión de la novela, la carrera de la fortuna se calcula por el termómetro de la opinión. Y mientras continuo esperando las opiniones de aquellos que hayan terminado de leerla o de aquellos que están empezando o se encuentran en pleno núcleo central de la misma, ya he recibido varias. Unas han sido positivas y otras, bueno, no se puede tener contento a todo el personal. Las hay de origen gramatical por ejemplo, formuladas por gente que te quiere hacer ver que te has equivocado a la hora de escribir una palabra o por aquellos que te quieren hacer daño, diciéndote por ejemplo que qué pasa con los acentos. Bien a los primeros les doy mi cordial bienvenida pero a los segundos, les dedico mi total indiferencia y desprecio. Veréis me paso con varios compañeros del trabajo. Uno de ellos me dijo el tema de los acentos y yo me quede un poco noqueado. Al día siguiente, otro me seguía insistiendo en los acentos y le dije que qué pasaba con ellos. Y la respuesta fue que no había. Yo le contesté que los acentos no existen físicamente, ya que son la fuerza de voz con que pronunciamos una sílaba dentro de una palabra y que para representarlos utilizamos tildes. ¿No querría haber dicho que qué era lo que pasaba con las tildes? Siempre he odiado a los listillos y creo que este país está lleno de ellos. En cualquier caso, tengo que decir que existen palabras mal acentuadas, es mi primera novela y he cometido la torpeza de dejarme emocionar con mi propio proyecto, sin pedir consejos a nadie y eso se paga, no obstante espero subsanarlo en la segunda edición. Existen otras opiniones que me han interesado más, las de aquellos que están acostumbrados a un cierto hábito de lectura y me han dicho que les ha gustado, que una vez que empieza la verdadera acción (¡no sé a qué se refieren!), no puedes dejarlo. Quizás muchos han coincidido en que la narración empieza muy lentamente (esto creo que es debido a la postura descriptiva que elijo, como muro de contención narrativo que luego explotará) y a otros les han encantado cosas curiosas, tales como palabras sueltas, por ejemplo Subvión. No está mal, al fin y al cabo uno no se replantea escribir para un premio nobel, simplemente intenta dan rienda suelta a su imaginación, desde diferentes dispositivos con un único fin consciente, en mi caso, de hacer imaginar cosas a la gente, y subconsciente, el que disfruten del acto de leer sin tapujos. Que descubran mundos maravillosos, entrañables personajes con los que explorar los límites del ser humano y que lo hagan desde el otro lado de la carretera, que falta nos hace hoy en día.

No quiero despedirme sin antes anunciaros nuestra próxima Sesión continua. ¡Agarraos!





domingo, 7 de abril de 2013

PASANDO EL LUDOMINGO CON THE ADVENTURERS: EL TEMPLO DE CHAC. CAPÍTULO 4. CONCLUSIÓN.



“Una sonrisa era el elemento común denominador del dispar trío. Nicole, Mustafar y Bill miraban estupefactos el fondo del pasillo. Un hilo de luz se filtraba por un agujero acariciando sus rostros e invitándoles a salir del Templo. De pronto las paredes empezaron a temblar, como si sus piedras se ensanchasen a ambos lados. Los tres se giraron al unísono al oír un estridente ruido. Sus pupilas se ampliaron al ver como la gran Roca se acercaba peligrosamente. Rápidamente empezaron a correr hacia la salida. La Roca desbrozaba todo a su paso y seguía a los aventureros, intentando sellar su única posibilidad de escape.”
Algunos de los aventureros consiguieron reunirse al final como pudimos ver en la última foto del capítulo anterior (Pasando el Ludomingo con The Adventurers: El Templo de Chac. Capítulo 3. El Río Subterráneo)… junto con la Roca, que los iba siguiendo. Y hasta aquí todo parecía fácil, más o menos, porque llegamos al momento del juego más difícil, ya que el azar de los dados jugó un papel decisivo, mucho antes incluso que las diferentes estrategias de los personajes. Por ejemplo con la habilidad de salto de Nicole, la arqueóloga francesa podría haber avanzado un paso más sin necesidad de tirar los dados, pero desafiar al alea no es siempre lo que uno espera, y  fue la tercera en salir indemne del templo. Quizás en un principio los que parecían tenerlo más complicado, al final han sido los más beneficiados. Estoy hablando sobre todo de Markus Bessler y de Araly Tamay, los dos últimos aventureros; uno continuando buscando tesoros en las hornacinas del pasillo (aquí os dejo la cantidad de tesoros que llevaba obtenidos. Hay que decir que a más cantidad de tesoros, menos posibilidades tienes de moverte, ya que la mochila está más cargada, dificultándole su tirada de dados) y la otra, defendiéndose en el Río Subterráneo.



Pero hagamos un flashforward. Me gustaría compartir esta foto con vosotros.



Como ya he anunciado, Nicole se escapó pero no fue la primera sino que fue Mustafar quien lo hizo, seguido de cerca por Puccio Cortese y la última fue Araly. La Roca, como podéis comprobar, seguía con su erosionado camino y al fondo se podía ver a Markus Bessler. ¿Faltaba alguien? Me temo que sí, el profesor Baker no estaba. El juego aún no había acabado porque si bien es cierto que teníamos a varios aventureros libres, había que esperar hasta el último de ellos o bien, que la Roca se posicionase en la última casilla del pasillo, bloqueando la salida del templo. Pero regresemos al pasado. ¿Cómo sucedieron las cosas?



Bien después de que Mustafar, Puccio y Nicole lograsen escapar, le tocaba el turno a Bill Baker. En la foto podemos ver como se encuentra solo ante el acecho de la Roca, mientras Araly intenta salir del Río subterráneo con una buena tirada de dados. Markus, en primer término, como siempre a su codiciosa bola.



Pues amigos no tuve suerte con la tirada de dados del profesor Baker y la Roca lo aplastó impunemente delante de Araly. Markus totalmente indiferente, tenía otros negocios en mente como seguir saqueando el corredor.



Araly Tamay podría a ver sido la siguiente aventurera en morir aplastada por la Roca. ¡Mirad que cerca la tenía! Pero en su caso, los dados la ayudaron y consiguió escapar del templo. Y por curioso que resulte, al final el amigo Bessler también pudo salir con vida del Templo y lo que es más inaudito, consiguió ganar a todos sus compañeros, ya que fue el único que consiguió la talla de oro del Dios Chac, junto con todo lo que había garrapiñado del corredor de la Roca.



Como habéis comprobado, no siempre gana el bueno o el más fuerte, sino el que más suerte tiene. Y como habéis podido ser testigo, hemos pasado un domingo trepidante siguiendo a estos curiosos aventureros, desentrañando los misterios que encierra un juego de mesa tan divertido como entretenido. A veces el poder evocador de la creatividad narrativa se encuentra en los rincones más insospechados.  Espero veros en próximos Ludomingos.

jueves, 4 de abril de 2013

MIGAJAS DE INSPIRACIÓN 5.

Volvemos con más traileres:

 -El continente perdido. (1961). George Pal.
 -Los conquistadores de Atlantis. (1978). Kevin Connor.

Para más información: Sesión continua. (V). Por caminos míticos.

¡A sumergirse en la Historia o en el Teatro de la Historia!




miércoles, 3 de abril de 2013

PERCEPCIÓN CATÓDICA. WAREHOUSE 13. TEMPORADA 1. CAPÍTULO 2. (PILOT - SEGUNDA PARTE). LA PEINETA BORGIA.


Dejamos a nuestros potenciales intrépidos agentes del Warehouse 13 en media res, iniciando su primera misión. La búsqueda de Cody, un muchacho de Iowa, que muestra un comportamiento inusual, o por lo menos, a los ojos de Artie. El episodio empieza justamente cuando Myka y Pete llega a Silvercity, en busca de respuestas, descubriendo  algo que los posicionará en la encrucijada de la maravilla; lo que llamo una prueba de Fe. A partir de este episodio, nuestros amigos se dedicarán en cuerpo y alma a descubrir los misterios ocultos de nuestro planeta y esta Peineta perteneciente a Lucrecia Borgia será el primero de ellos, sin olvidarnos de esa cartera de Houdini, que apareció sutilmente en el episodio anterior. Bien. ¿Qué se necesita para sufrir tal prueba? Tener suficiente dosis de creencia y un reto ante ti. Quizás nuestros agentes todavía no estén preparados (en el episodio anterior, veíamos como el descreimiento era el motor por el cual se movían), pero sus pasados ejercerán de motores de arrastre, como si fuera esa Peineta que funciona como antena espacio temporal, volviéndolos a recordar sus fobias y miedos, pero también sus habilidades (el presentimiento de Pete y la guía espiritual de Myka). Al final de este episodio, tanto uno como otra, verán las cosas con otros ojos. Su enfrentamiento para conseguir la misteriosa Peineta, los enseñará que no hay nada por sentado en este mundo y que los mayores logros humanos vienen del corazón, en este caso, de la fuerte amistad que están desarrollando entre ellos mismos (la forma en la que Myka rescata a su compañero, dice mucho del sentimiento hacia él mismo; y las palabras que intercambia Pete con su compañera, acerca de protegerla también asedian los límites de la amistad).
Pero dejando aparte la ambigua relación de los dos agentes, que me imagino sus creadores jugaran en el futuro, tipo Expediente X (Chris Carter), de la que es deudora en un sentido cómico por supuesto. Lo que me atrae de esta serie es algo consciente e inconsciente de la estructura narrativa. La escenificación estructural de cada episodio versará entorno a un objeto o personaje icónico y su posterior investigación. Basándome en este segundo capítulo podría decir que, por un lado tenemos la consciencia del tiempo y por otro, la inconsciencia de su disfrute. Me explicaré. Sé que es un show de cuarenta minutos pero algo inconsciente en mí, me empuja a disfrutar del desarrollo del misterio que nos propone la serie. Uno empieza a ver el prólogo de lo que va a suceder, donde rápidamente se pone en juego la trama a seguir para acto seguido, después de que el telón de los créditos se suba, nos sumerjamos en el desentrañamiento de los acontecimientos, ¡y solo nos quedan treinta y cinco minutos! Vayamos a la práctica. En este episodio, a medida que avanza la pesquisa, más sensación tienes que la trama se está enrevesando siendo alimentada por el disfrute del artificio de la misma. ¿Un ejemplo? La creación de búsquedas paralelas que incentivan la diversión del pasatiempo; por un lado tenemos la búsqueda de la Peineta y por otro, la indagación que emprende Artie en el almacén en busca de un cuadro. Lo vemos enfrascado en unos arneses para prepararse a saltar, literalmente al vacío aventurándose en plan Indiana Jones por sus dominios, a través de un sistema de poleas que lo van empujando hacia su objetivo. Esta secuencia es portentosa porque te desprende de la aventura de los agentes para predisponerte a emprender otra, ingeniosa (la aparición de la colección mestiza temporal de artefactos y máquinas más variopinta hasta el momento), y más misteriosa si cabe, descubriéndote las dimensiones del escondido almacén. Cada vez que Artie empieza a buscar algo en su trabajo, me preparo para los minutos más fascinantes del show. ¡Quiero vivir en ese Warehouse 13! Sería mi traducción de lo que siento en ese momento concreto. Al final me quedo con ese plano donde vemos a Artie alejarse en su cochecito, queriendo saber más de él, del Almacén y de las próximas aventuras que tendremos.



sábado, 30 de marzo de 2013

PASANDO EL LUDOMINGO CON THE AVENTURERS. EL TEMPLO DE CHAC. CAPÍTULO 3. EL RÍO SUBTERRÁNEO.

“Sobre las pupilas de sus ojos se podía contemplar el destello dorado. Nicole Lagger empezó a temblar, no dando crédito a lo que había encontrado en el Corredor de la Roca. Enfrente de la intrépida aventurera se encontraba el símbolo del Dios Chac, tallado en oro. El deseado objeto se encontraba situado en el interior de una derruida hornacina, que formaba parte de la pared derecha del Corredor. Su mano temblorosa se decidió a penetrar en el hueco poblado de telarañas.  La joven miraba hipnotizada la calavera que representaba al Dios de la Lluvia maya. Pero el ronroneo paso de la Roca la despertó bruscamente. Se acercaba peligrosamente a su posición, arrastrando todo a su paso. Solo tenía una oportunidad de conseguirlo y era ahora o lo perdería para siempre.”


Bueno amigos, me he retrasado un Ludomingo, pero aquí estoy con mis Aventureros, intentando salir del maldito Templo de Chac. Si bien es cierto que al principio todos entraron unidos, ahora nos encontramos con una situación diametralmente opuesta. Cada uno va por su lado. Basándome en sus historiales, he dado vida a esas pequeñas figurillas otorgándoles una supuesta libertad de elección que beneficie sus intereses. ¿Y cuáles son? Bueno, como podemos observar en la primera foto, al fondo se encuentra la intrépida Nicole, siendo la primera en llegar a la hornacina donde se encuentra el tesoro más preciado de todos los que puedan aguardar en el templo, la efigie del mismísimo Díos Chac. La elección del experto marinero por encontrar tesoros debajo del agua, me ha llevado a dirigirlo hacia el Río Subterráneo y el conservador Mustafar, práctico se ha decidido por provocar al azar, dirigiéndose al peligroso puente colgante. Mientras tanto Bill Baker, a espaldas del musulmán ha decidido seguirlo firmemente.


Me quedé con Nicole intentando tener suerte en su tirada de dados pero la Roca se aproximaba peligrosamente. La situación de  Mustafar, sin embargo cambió, su suerte con los dados, aunque el diría que es su fe en el profeta, lo posicionó en cabeza de la huida mientras que el astuto Baker decidió seguir los pasos del árabe, aventurándose sobre el puente. ¡Y mirad! ¡Está solamente sobre una tabla! Y no podemos olvidarnos de la inquietante presencia de Markus y de la guatemalteca Araly, a la derecha de la foto. Uno expectante y otra preocupada por salir del templo cuanto antes. Y es que la Roca se aproxima hacia la salida del Templo y si no consiguen llegar antes que ella, la entrada se cerrará para siempre. El lento avance de la Roca, volví a tener suerte con su tirada de dados, no desconcentró a Puccio, que siguió avanzando por el río. Era una opción arriesgada, porque una vez que te introduces en sus aguas no puedes retroceder, la corriente te lleva a la Cascada.


Al final decidí, dejar el símbolo de Chac, he hice que Nicole se uniese al grupo. Otra vez, volvían a estar juntos. Tuve suerte con los dados de Baker, que saltó en el último instante del puente y con los de Puccio, que realizó la misma operación pero en la Cascada. Todos se acercaban a la salida pero la Roca los observaba muy de cerca. Mientras Araly avanzaba como podía por los peligrosos rápidos del río y Markus seguía obteniendo riquezas en su periplo, sin percatarse de que era el último y que podía quedarse encerrado eternamente en el interior del Templo. ¿Llegaran a salir todos?
Continuará…

viernes, 29 de marzo de 2013

MIGAJAS DE INSPIRACIÓN 4.

Aquí volvemos con la cuarta entrega de nuestras migajas:

 -Recuerdo de una noche. (1940). Mitchell Leisen.
 -El milagro de Morgan Creek. (1944). Preston Sturges.

Para mayor información: Sesión continua. (IV). Éxtasis cinematográfico.

¡Dos auténticas obras maestras del cine clásico!





miércoles, 27 de marzo de 2013

PARTITURA NOCTURNA (IV). SINGULARIDADES DE UNA TRILOGÍA GEOGRÁFICA-FICTICIA-MUSICAL.







La frase musical empieza con el sonido de unos tambores dándonos la bienvenida acompañado por las notas de un Chalomeau y finaliza con la incorporación de un coro. Un minuto de duración le bastan al compositor para dejar claro una cosa, y utilizando un símil con la figura del capitán Diego Alatriste, sabe lo que se hace, es un autentico mercenario. El comienzo nos inspira ruidos de batalla lejanos, los tonos de la percusión son divididos en tres sub-grupos que se repiten, dejando un espacio de unos segundos entre los mismos, que cada vez se van acercando muy sutilmente. Podemos imaginarnos, a medida que nos aproximamos, emocionalmente, las descargas de los cañones en la lejanía. La posterior presentación de un tipo de clarinete también de la misma fecha, lo hace de una manera tenue y mínima; es el lamento de los protagonistas de la contienda, los propios soldados que, más que vivirla, la están sufriendo. El coro amplificará esa idea, apoyándose en una sola palabra, gloria. ¿A qué gloria se refiere cuando esta acompañada de lamentos y andanadas? ¿A qué tipo de épica se puede aludir cuando se utiliza una endeble percusión seguida de un timorato clarinete, siendo rodeada por una tonalidad baja vocal? Estamos ante el paisaje de una batalla y el reflejo de un tiempo. Sólo los maestros pueden lograrlo en un minuto y algo.

“Hay que buscar ese lugar intermedio en tierra de todos, que clara y directamente nos lleve al mismo sitio (…) a la emoción.”
                                                                                                           Roque Baños.

El título de esta partitura nocturna parece rimbombante y puede que lo sea, pero me explicaré. De un paisaje nos centraremos en aquellos que lo habitan; de un lugar (Flandes) pasaremos a una acción (batalla) y de ésta a un personaje, soldado (Alatriste). Se podría decir que todo gira en torno a esta trilogía geográfica-ficticia-musical. Desde el tema 1 al 20, pero habría que hablar de salvedades, de singularidades, que al fin y al cabo, es de lo que trata la ficción literaria (la serie de Pérez Reverte), como la cinematográfica (versión Díaz Yanes). Quiero decir que, por mucha HISTORIA, por mucho REY o por mucha CORONA, lo que de verdad hace avanzar a un pueblo en su victoria, como en su derrota, en su gozo y en su sombra, es el individuo, el anónimo que conforma esos legendarios Tercios, mesnadas compuestas por personas desconocidas que reunidas impulsan un logro, a pesar de las pérdidas a las que tienen que hacer frente. De esos ignorados hablan las novelas y la película y, por supuesto, la música tendrá que describirlo, porque, qué es sino el capitán Alatriste, un personaje, singular enfrentado a su tiempo (S. XVII), dentro de un espacio concreto (España) y desarrollando una acción específica (batallar). El primer track ejemplifica muy bien lo descrito, durante ocho minutos y treinta segundos esplendorosos.
Nos aproximamos desde la lejanía, el efecto de percusión en intervalos, dejando segundos entre espacio y espacio, como ya hemos señalado, es antológico. Pero esta descripción del escenario sería fútil sino existiera el elemento bisagra, que conectase con el espectador/oyente. Por ejemplo a la utilización de un determinado clarinete (asociado con una zona de Europa), se le añaden la percusión representativa de un eco de batalla y la guitarra española en sus diferentes variantes, entre ellas la barroca, presentando la incorporación de dicho elemento conector con el testigo de la ficción, el narratario perfecto. A través de tres instrumentos desperdigados en un mapa tonal (la partitura), esto es, el clarinete, el tambor y la guitarra, Roque Baños nos desgrana sutilmente la clave. Todo de alguna manera entrelaza o mezcla al tema, rozándolo o persiguiéndolo, impuesto por un ritmo desigual, dependiente de la situación.
Podríamos estar hablando de una partitura monotemática, apoyada en sus múltiples variantes pero no es el caso. A través del tema relacionado con Alatriste (la guitarra española) se nos va conformando una serie de contenidos de diferente complejidad sonora. Las notas desgarradas por la pulsión de las cuerdas, son expandidas en diferentes tonalidades, siendo siempre la misma, pero teniendo diferente significado; de la misma manera que el sentimiento del personaje, varía en cada momento dependiente de la situación a la que se enfrenta. Gracias a esta singularidad, el esquema musical avanza. Podríamos citar otro ejemplo de singularidad, y van dos; es el que oímos en el track número dieciocho, titulado héroe abatido.


Oímos el tema de Alatriste construido sobre la misma base, pero con diferente instrumento, una trompa marina, la intensidad es rotundamente baja, el protagonista ha caído, el final está próximo y lo que realiza Baños es engarzarlo con otro tema, el de Angélica, donde la sinfonía cobra más protagonismo, acentuada por la presencia del coro, anunciando el tema que lo precede, el de la batalla. De esta manera el compositor ha fusionado dos temas de la soundtrack, describiéndolos con una misma intensidad tonal, pero de procedencia dispar, teniendo instrumentos de cuerda, de percusión y de viento tocados con el único fin de ser oídos juntos, como uno solo. Roque Baños nos está diciendo que ambos personajes y sus sentimientos estarán unidos por vida, aunque físicamente sus cuerpos no lo puedan hacer práctico, por la distancia geográfica y por lo social.
Diferentes singularidades para conseguir una pluralidad de significados y sensaciones dentro de un contexto político y social, como el que se oye en el penúltimo tema del compacto, entroncando con la fanfarria del tema final, autentico apoteosis de la épica decadente de la partitura y de las secuencias de la película, succionadas de la procedencia de las hojas de las novelas. El tema se llama cuenta lo que fuimos y está
plagado de singularidades que nos conducen a una realidad más allá de la histórica, enfrentándonos con nuestra cultura más ancestral.


Una trompa marina se va abriendo paso entre las notas de la percusión, lentamente como pasos quejumbrosos, como si estuviésemos asistiendo a un desfile. El coro refuerza el eco de reminiscencia litúrgica de la composición, recordándonos que más que un desfile, se trata de una procesión, finalizando en una sucesiva sinfonía de instrumentos que rezan con la presencia vocal, protagonista al final del tema. La religión perenne en nuestra cultura reflejada en estas notas, constatando su presencia inabarcable en el espacio y el tiempo, es la huella testimonial del pasado, el presente y el ¿futuro? tradicional. Las notas finales están en lo alto de su intensidad, para segundos después apagarse sutil y lentamente como habían empezado, enlazando con las vigorosas notas de la percusión, pertenecientes a la fanfarria final de la partitura. Estamos asistiendo ¿a una ascensión a los cielos del héroe? o ¿a un declive a los infiernos de un imperio? Quizás sean las dos cosas, pero de lo que no cabe duda es del subyugante poder sugestivo de la singularidad frente a la omnipotente potestad de la pluralidad. La confrontación del ente desconocido, y por lo tanto ignorado frente a la institución milenaria de la masa. Un ejemplo a seguir por cortesía del señor Baños, puesto en planos por Agustín Díaz Yanes, elucubrados de la mente de Pérez Reverte. Una curiosa trilogía, ¡una más! Para cerrar la opinión de este artículo sonoro.

Discografía.

Alatriste. Roque Baños. 2006. Melian Music, S.L. Karonte Distribuciones.
  

Claves.

1. Flandes.

2. Cuenta lo que fuimos.

3. Fanfarre y créditos.